sábado, 3 de septiembre de 2011

Intimidad y resistencia

a)
“Thus
hides the
parts –the prudery
of Frigidaire…”
Oppen: Big Business

Oppen fue un visionario: en la década del ‘30 vio que hay algo en los objetos que se esconde – “the prudery of Frigidaire…”
La palabra clave del poema es “prudery”: las vergüenzas, el recato, aquello que se esconde. Hay un lado negativo para este esconder: la prohibición, la veda, la censura ordenada a un fin (las familias solían esconder a sus locos en habitaciones específicas apartadas), un evitar que se sepa algo que no conviene que se sepa. De ahí el “big business”: si todos manejan todos los secretos, no hay ganancia.
Hay una vuelta a la magia, al tabú con respecto a la tecnología: el técnico que arregla computadoras es visto como un chamán, alguien con un conocimiento distinto, superior al común, cuasi mágico.
Quienes manejan el lenguaje de la máquina han visto sus vergüenzas y saben cómo manejarlas.
El Big Business, entonces ¿para quién?

b)
Hay una etimología de la palabra ritmo que fue olvidada, abandonada. En ese abandono se juega una decisión.
En el juego de las etimologías se eligió una por sobre la otra: abandonar el ritmo como un fluir, como el “movimiento normal de las aguas”[1], por una cuestión más estructurada, mensurable[2]. El ritmo es individual, pero carcelario[3]. Así es como se hace necesario agregarle un idios: el idiorritmo barthesiano es la forma que tiene cada individuo de insertarse en una comunidad, pero también de buscar una salida, un escape, de encontrar el compás individual.
Ahora bien, pensemos un idiorritmo en internet.
Navegar implica dejar huellas. Huellas de los propios gustos, intereses, búsquedas, palabras. Esas huellas son rastreables: hoy, quienes conocen las vergüenzas de la máquina crean dispositivos de rastreo para generar perfiles a partir de las huellas dejadas por los usuarios. Perfiles que son cada vez más individuales, teniendo como base hasta una palabra tipeada en un comentario ínfimo.
Quién y cómo se maneja esa información depende de intereses económicos: las publicidades ya no se piensan para una masa, sino para el individuo. Publicidades creadas para un usuario particular de acuerdo a sus intereses. El sistema tolera y busca el idiorritmo.
Parece interesante retomar la etimología olvidada. Recorrer el camino de manera diferente. Recobrar la fluidez perdida.
Cuentan que estando Chuang Tsé, el sabio chino, a la vera de un río, un anciano cae por una catarata. Chuang Tsé corre a socorrerlo, pero el viejo sale sin el más mínimo rasguño. Ante la interrogación de qué era lo que lo había salvado, el anciano responde que lo único que había hecho era no resistir, fluir con el río.
Si el navegar deja huellas capaces de ser rastreables, no lo hace el fluir con el agua. Devenir imperceptible es, hoy, la forma de escape ante un sistema que tolera la idiorritmia. La no resistencia, el fluir, es la forma de la resistencia.


[1] Véase Barthes Roland, Cómo vivir juntos, Siglo XXI, Buenos Aires, 2003, p. 50: rhytmos es allí vinculado a rhein (en griego: el fluir, el movimiento regular de las aguas).
[2] Ibíd.: “A propósito de la música, Sócrates [en el Filebo] evoca las relaciones que ‘se manifiestan en el movimiento del cuerpo, relaciones que se miden mediante números y que, según dicen los antiguos, es necesario llamar ritmos y metros’.”
[3] Ibíd., p. 51: “El ritmo ha tomado el sentido represivo (ver el ritmo de la vida de un cenobita o de un falansteriano, que debe actuar con la precisión de un cuarto de hora).”

jueves, 9 de junio de 2011

Goce y circulación

"Su cuerpo hinchado se mantenía unido
únicamente por las ropas de seda"
Sebald: Los anillos de Saturno

1- ¿Por qué charlan los borrachos? ¿Acaso entienden lo que dice el otro? ¿Acaso importa? Al final: ¿por qué charlan los borrachos?
Barthes, en El susurro del lenguaje, en el capítulo “Lectura de Brillant Savarin”, plantea “...considerar la comunicación como un goce y no como una función”.
Vale una aclaración: Barthes en textos posteriores diferencia el goce del placer, siendo el primero inefable y una pérdida del sí mismo. Así, prefiero hablar de la comunicación como un placer.
Hace tiempo que escucho acusaciones hacia la comunicación mediada por internet: se la considera infructuosa, vacía, carente de contenidos relevantes, redundante: puro “chusmerío”. Precisamente en este “vaciamiento del signo” a través de la banalidad de los temas está la potencia de esta comunicación: una vuelta al placer puro, al placer primigenio de la charla por la charla misma.
Vaciamiento en cuanto el significado de lo que se dice se dispersa ante la focalización en la acción de decir: el significante se prioriza dejando un signo vacío. El vacío de la forma.
El contenido se deja de lado para focalizarse en el placer.
Intento de resistencia en contra de una comunicación funcional, de una comunicación de la separación.
El intento es mínimo, íntimo, “de la pequeñez de un gesto”, un guiño, una caricia esquiva.
Entonces, la función comunicativa desaparece, se relega.
La respuesta del otro compensa el esfuerzo de escribirle, sin importar lo que se escriba. Sólo el hecho de que lo haga es importante.
La comunicación no está en el contenido. Tampoco en la forma. Está en el placer de comunicarse.

4- Una de las características más importantes del dinero, que de hecho justifica su propia existencia, es la circulación. Sin circulación no hay dinero: se llega hasta producir una pérdida de la materialidad (movimiento de capital en bancos, a través de cuentas, donde se dice que el dinero “está”). Esta circulación, irónicamente, le da su condición de efímero: la plata va y viene –nunca se queda. Se podría pensar que el ahorro es un estancamiento, una detención, pero es sólo movimiento en potencia: se ahorra para gastar más.
(De hecho, hoy, ¿quién ahorra?)
Ahora bien, toda la internet justifica su existencia a partir de la circulación. La metáfora “net” nace precisamente de la interconexión. Interconexión que precede y es precedida por la circulación. No existe una sin la otra.
“Net” como imagen para entender su propio funcionamiento. Sólo es una metáfora.
Red de interconexiones, pero también red como soporte, red de contención ante el vacío de imágenes.
Pero acaso el dinero, ¿no es metáfora? ¿No es traducción?
Y la información que circula, ¿no es metáfora? ¿No es traducción?
Circulación de información entre usuarios (o, al menos, una potencialidad de circulación), que, contrariamente a lo que sucede con el dinero, le quita el carácter de efímera: no desaparece a menos que sea borrada. Se necesita una acción específica de deleteo, sino esta permanece –circulando.